domingo
viernes
La vida es aquello que sucede mientras te estas peinando!
Recibí este texto hace muchísimo tiempo por mail, era una de esas cadenas que rezongas antes de abrirlas porque dicen fww en el asunto. Lo abrí porque el asunto decía: La sabiduría de Mafalda y me alegro de haberlo hecho, porque hoy, por esas benditas asociaciones libres que mi psiquis me regala todos los días recordé lo mucho que me gusta... Y bueno, que se yo... me pintó compartir.
Todos deberíamos atender esta frase con intensidad, sin poses, disfrutando cada momento, cada experiencia, cada afecto. Sin lugar a dudas, seríamos mucho más felices. Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad. El mundo está loco. Definitivamente loco. Lo rico, engorda. Lo lindo, sale caro. El sol que ilumina tu rostro, arruga y lo realmente bueno de esta vida, despeina.
- Hacer el amor, despeina.
- Reírte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible…
Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado… Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida. Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.
Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria! Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuándo me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo sentir linda… ¡La persona más linda que puedo ser!
Lo único que realmente importa es que, al mirarme al espejo, vea a la mujer que debo ser. Por eso mi recomendación a todas las mujeres y porque no hombres...
Entrégate. Come rico. Besa. Abraza. Haz el amor. Baila. Enamórate. Relájate. Viaja. Salta. Acuéstate tarde. Levántate temprano. Corre. Vuela. Canta. Ponte linda. Ponte cómoda. Admira el paisaje. Disfruta y sobre todo... deja que la vida te despeine!!!
Lo peor que puede pasarte es que sonriendo frente al espejo te tengas que volver a peinar!
jueves
miércoles
No hay dos sin tres...
Lo bueno del silencio es que uno puede darle la voz que quiere. Pueden ser nuestros mejores aliados si son silencios alegres, tranquilizadores o reconfortantes. Mientras mantenga su condición de silencio y no se rompa, uno puede imaginar que adentro tiene lo que se le antoje y eso esta bueno. Lo malo de esto es que si le damos nuestra voz, lo que dice no es real, es lo que uno proyecta. No dejarlo hablar con su voz propia es una buena alternativa para cuando preferimos quedarnos con una hermosa fantasía antes que enfrentarnos a la idea de que pueda no gustarnos lo que ese silencio tiene para decir. No es este el caso. Soy muy curiosa. Yo tenía un silencio. Romperlo me daba miedo, como siempre que me expongo a algo desconocido. Un miedo lindo. Todo se potencia en base a las expectativas. Si lo que anticipo es algo bueno, me lo imagino genial y eso me motiva mucho mas a enfrentar ese miedo; y si lo que anticipo es un escenario no tan lindo, el miedo se potencia y resulta menos fácil hacerlo. Pero hay algo aún menos lindo: la incertidumbre. Sostener ese silencio lleno de incertidumbre es agotador. Al menos para mi. Cualquier respuesta es mejor que el silencio. Así que decidí romperlo y me preparé para las dos posibilidades, enfilé mis patitos y les expliqué que había dos escenarios posibles, uno positivo y uno negativo que podían encontrar al romper el silencio para que no los sorprenda con la guardia baja y no se desilusionen si no era lo que esperaban. Y mientras la adrenalina le tapaba los ojos a cada una de mis dudas, me arme de un extraño valor, cerré los ojos, respiré hondo y me animé. Rompí el silencio. Y me quedé en shock. Resulta que adentro había un escenario que no estaba en esas dos posibilidades, un tercer escenario posible: adentro había otro silencio, un silencio que no era mio. Y frente a eso, no hay algo que uno pueda hacer. Podemos romper los propios, pero no los ajenos. Así que con la frente en alto y mucho estilo como si realmente no estuviera en shock, emprendí la retirada. Y bueno... creo que no hace falta aclarar como quedaron los patitos...
jueves
Ella está por despegar, ella se va...
Ella viaja sin pagar, el viejo truco de andar por la sombra.
Ella baila sobre el mar, ella se va...
Pasajera en trance, pasajera en tránsito perpetuo.
Pasajera en trance, transitando los lugares ciertos.
Un amor real, es cómo dormir y estar despierto.
Un amor real, es como vivir en aeropuerto.
"Pasajera en trance" Autor: Charly García. Álbum:Tango. Charly García-Pedro Aznar
sábado
Quorum
Si la palabra “Quorum” fuera una persona, sería un señor de traje gris topo, camisa blanca y corbata bordó. El pelo casi blanco peinado a la gomina en exceso. Tenso. Con un maletín negro en su mano izquierda y en la otra una carpeta azul cargada de papeles ordenados meticulosamente. Sus medias negras apenas asoman entre el final del pantalón y sus zapatos negros, zapatos que son lustrados con tanto empeño, que en horas del mediodía, mientras camina entre la gente, con el paso firme y la mirada dura como si llevara el peso del mundo en sus hombros, éstos reflejan la luz del sol.
Marsupial
Si la palabra “Marsupial” fuera una persona, sería una mujer muy elegante con un vestido de color naranja. Sus zapatos de tacos altos que combinan perfectamente, la hacen ver aun mas alta. Camina con tal delicadeza que pareciera deslizarse a unos centímetros del suelo. Se mueve con tanta gracia que acapara la atención de todos en el lugar. Se acerca a la multitud y saluda cordialmente con la simpatía que la caracteriza. Cada vez que sonríe su piel de marfil se ilumina. Todos la ven y admiran su belleza, sin embargo nadie percibe que en sus ojos, debajo de su perfecto maquillaje, hay un dejo de tristeza.
jueves
Desencadenamiento paranoico de un amor cobarde
Hoy he encontrado el valor, quiero hablar contigo.
Tomaré un té para bajar las ideas mientras me miras
Me encuentro sentada frente a ti una vez más, mirándote a los ojos.
Me encuentro sentada frente a ti una vez más, mirándote a los ojos.
Intentando deducir como convencerte de que
te quedes para siempre junto a mi.
Un profundo silencio invade la habitación,
solo el tic-tac del reloj y mis pulseras
forman un trío de sonidos con el agua que ya hirvió.
No me hablas, no te mueves, solo me miras…
Quieto… Distante… Me inquietas.
Cambio la dirección de la mirada y vuelvo a verte en todas partes
estas detrás, estas delante… me distraes.
Comenzaré por decirte que como el amanecer estás presente cada día,
puedo sentir tu calor, me iluminas
y aunque ahora no pueda abrazarte,
con solo verte me siento viva.
Levanto la mirada y ahí te veo…
Sigues mirándome a los ojos, sigues quieto y en silencio.
No me hablas, no te mueves, solo me miras…
Quiero saber si al menos me escuchas
¡Y no me respondes!
Tengo tantas cosas para decirte…
Tengo tanto amor para darte…
Tantas cosas que compartir…
Muchos sueños para que vivamos juntos…
¡Y tu no reaccionas, simplemente me miras!
Cada día al despertar estas conmigo
Y al darte las buenas noches siempre tienes para mí una sonrisa
Nunca te pedí mas que eso y hoy que quiero una respuesta
¡Tu solo me miras!
¿Qué debo hacer para que me hables?
¿Acaso tienes dudas?
¿Vas a contestarme?
Esto me esta inquietando y el té no ayuda.
Pensé que seria más fácil hablarte de esta forma, sentándome aquí a tu lado.
Creí que sería más fácil de esta manera, pero veo que me he equivocado.
No has dicho una sola palabra, simplemente me has estado mirando,
y lo único bueno que aprendí mientras te hablaba
es que hablar con una foto no da resultado.
sábado
Indique con una X la afirmación correcta.
Cuatro formas de represión ante un avistamiento golondrino.
___ 1) Cometiste el error de permitirme mirarte directamente a los ojos.
___ 2) Cometí el error de permitirte mirarme directamente a los ojos.
___ 3) Cometiste el error de permitirte mirarme directamente a los ojos.
_X_ 4) Cometí el error de permitirme mirarte directamente a los ojos.
El que se ríe de un problema ya encontró a quien culpar
Salieron apuradas de la casa de Louise, como si alguien las persiguiera. Nadie las perseguía, sencillamente son así de atolondradas.
Louise apunta a caminar hacia el lugar donde habitualmente esta estacionado el auto, cuando de repente, en un tono muy alto, como intentando advertirle de algún peligro, Thelma dice: ¿Donde vas? el auto está allá. Lo vi cuando venía. Louise reaccionando rápidamente al gritito de Thelma responde: ¿Allá? No, si estaba de este lado. Thelma replica: si, estoy segura, porque cuando pase y lo vi me llamo la atención que esté ahí. Louise sabe que Thelma lo conoce como la palma de su mano ya que la cantidad de kilómetros que marca es directamente proporcional a la amistad y confianza que ambas se tienen. Por lo que sin dudar un segundo ambas emprenden el camino hacia el vehiculo.
Atolondradas, como dije, cuando llegan a la esquina, cruzan la calle sin mirar en la dirección desde donde vienen los autos y caminan unos cincuenta metros, los cuales fueron más que suficientes para que encontraran en su conversación alguna razón para reírse y alivianar la caminata. Llegan al auto, totalmente tentadas de risa, abren las puertas, sin reparar en el hecho de que éstas estaban sin seguro y se ubican en la posición habitual. Louise al volante y Thelma de copiloto. Louise pone la llave y Thelma pone la música. La música arranca. El auto no. Ambas se miran con un gran signo de interrogación en la frente. No solo no arrancaba, parecía directamente no hacer contacto. Louise saca la llave y vuelve a intentar, esperando que como resultado el motor arrancara mágicamente. No paso nada. No arrancó. Durante unos minutos recorrieron las posibles causas del problema y nada parecía ser la respuesta. No funcionaba.
En la casa de Louise desde muy temprano había una fiesta, las llaves del auto estaban colgadas en un llavero a la vista de todos y con el correr de la noche mas de una persona había utilizado el vehículo para buscar cosas para fiesta, razón por la cual, a una de ellas, se le ocurrió mencionar la posibilidad de que, tal vez, alguien lo utilizó, lo dejo en esas condiciones, se hizo el vivo y no dijo nada. Con esa idea en mente, ahora les resultaba obvia la sorpresa ante el hecho de que el auto estuviera estacionado en un lugar tan poco habitual. Ya no era una sospecha. Era obvio que alguien lo usó, lo cagó y lo dejó ahi. Indignadas con la posibilidad de haber sido víctimas de algún descarado actor que hubiera violado su confianza, de repente sus sonrisas se borraron.
Como prendidas fuego de enojo, se bajaron del auto dando un portazo tal, que si hubiera sido otro, le hubieran dicho: ¡No es giratoria! Pero como eran ellas estaba bien, era su manera de dejar bien en claro que como que se llamaban Thelma y Louise, encontrarían al responsable. Las palabras que salían de sus bocas denotaban un estado de enojo importante. Nuevos y creativos adjetivos fueron dirigidos hacia los posibles autores del hecho. Sus pisadas eran firmes como si con cada paso estuvieran declarando una guerra, se oían resoplos de indignación acompañados por suspiros de cólera que hablaban más fuertes que las palabras.
Caminaron los cincuenta metros de regreso. Llegaron nuevamente a la misma esquina, pero esta vez, antes de cruzar la calle, se detuvieron y miraron a la izquierda, de donde venían los autos y quedaron atónitas!! Los ojos se les abrieron como un dos de oro y un enorme signo de exclamación se les dibujo en la frente!! No lo podían creer. Miraron hacia atrás y contemplaron el auto del que se habían bajado.
De repente el enojo desapareció y comenzaron a reírse a carcajadas. La gente que pasaba por allí las miraba con expresión de extrañeza y ellas no podían siquiera hacer el intento de disimularlo. Se reían como si les hubieran contado el mejor chiste de la historia. Ninguna de las dos era capaz de emitir una sola palabra.
Ambas podían notar que la otra intentaba decir algo pero no podía porque la risa consumía sus palabras.
De todas maneras, no hacía falta hablar, con solo mirarse ambas sabían exactamente lo que la otra estaba pensando: ¡¡Tarada, te equivocaste de auto!!
jueves
"Los dos cazadores", Khalil Gibrán
"Los dos cazadores" [Cuento. Texto completo]
Autor: Khalil Gibrán
Cierto día de mayo Alegría y Tristeza se encontraron a orillas de un lago.
Se saludaron y se sentaron junto a las tranquilas aguas y conversaron.
Se saludaron y se sentaron junto a las tranquilas aguas y conversaron.
Alegría habló sobre la belleza que reina sobre la tierra, del cotidiano encanto de la vida en el bosque y entre las colinas, y de las canciones escuchadas al amanecer y al anochecer.
Y Tristeza estuvo de acuerdo con todo lo que Alegría había dicho; pues Tristeza conocía la magia de la hora y la belleza de aquellas cosas. Y Tristeza habló con elocuencia cuando se refirió a los campos y a las colinas de mayo. Alegría y Tristeza conversaron un largo rato y estuvieron de acuerdo con todas las cosas que conocían.
En ese momento pasaban por la otra orilla dos cazadores.
Miraron hacia la otra ribera y uno dijo:
Miraron hacia la otra ribera y uno dijo:
-Me pregunto quiénes son esas dos personas.
Y el otro dijo: -¿Has dicho dos? Yo veo sólo a una.
El primer cazador respondió: -Pero si hay dos.
Y el segundo: -Según veo hay una sola, y el reflejo del lago es sólo uno.
-No, hay dos -respondió el primer cazador-
Y el reflejo sobre las aguas tranquilas muestra a dos personas.
Y el reflejo sobre las aguas tranquilas muestra a dos personas.
Pero el segundo repitió: -Sólo veo a una.
Y el otro: -Veo a dos personas, y muy claramente.
Y, aún hoy día, un cazador dice que el otro ve doble; mientras que el otro repite:
"Mi amigo es algo ciego".
"Mi amigo es algo ciego".
lunes
Bailo!
Hoy abrí mi cuenta de ICQ después de casi diez años. Me rio al ver el nombre de usuario que quedó desde la ultima vez que lo utilicé: Chispita. Si. Era un sobrenombre bastante jocoso. Digámoslo así. Chispita. Chispi. No me molestan los apodos. Creo que son de alguna manera una muestra de afecto. ¿Quien no tuvo uno alguna vez? A mi me han regalado varios, aunque hayan sido ofrecidos por diferentes entornos y distintas epocas de mi vida todos son bastante similares.
Creo que siempre fui un poco inquieta. Bastante.
Cuando inicié sesión en el ICQ y vi ese nombre escrito en verde, me generó una sensación agradable, mezcla de inocencia y nostalgia por aquella que utilizaba ese programa, sensación que trasladada a palabras sería algo como: ¡Era una nena!
Y me acorde de ella. Chispita vivía con su hermana mayor, Splinter, su apodo hacía referencia a un chiste entre ellas respecto de su estatura. Chispita estudiaba Abogacía y recién estaba descubriendo el teatro, tenía buen trato con sus padres, muchos amigos y estaba de novia. Sus cambios de ánimo variaban desde la risa compulsiva hasta los llantos mas exgerados dignos de una diva adolescente. Por lo general era una persona muy alegre. Chispita salía a bailar todos los sábados religiosamente. Y los viernes. Y a veces los jueves.
Pero los domingos eran el mejor día. Se despertaba con la música que ponía su hermana Splinter, quien siempre se despertaba primero y tenía listo un rico mate con bizcochitos hojaldrados, acordeoncitos de la panadería de la esquina y hacía vibrar los altavoces con canciones que variaban en géneros según su estado de ánimo, pero mantenían como constante la voz de Calamaro cantando: “Soy vulnerable a tu lado mas amable ♫ soy carcelero de tu lado mas grosero.. ” Esa es mi hermana. Y soy vulnerable a su lado mas amable. Esa canción somos las dos. Escucharla hoy es sinónimo de experimentar un deja vu. Recién comenzó a sonar. Sonrío.
Chispita y Splinter pasaban el domingo en El Hornito, así nombraron al lugar en el que vivian. El domingo en El Hornito era un ritual en el que se respiraba futbol. Splinter era experta en el tema y compartía su sabiduría con Chispita. A Chispita le gustaba escucharla. Splinter era grosa. Es grosa. Se sentaban por horas a hablar de nada y reirse mucho, con la voz de Closs o Vilouta de fondo, esperando la transmisión de los partidos de su adorado equipo River Plate.
Jugaban a las cartas, Chispita rara vez ganaba. Casi siempre había pastafrola. ¡Hace cuánto no como pastafrola! Tenían una mascota a la que no alimentaban. Su mascota se llamaba Mouse. No era un ratón. Era una cajita verde de un mouse para la computadora que estuvo tanto tiempo dando vueltas por todos los sectores de la casa que finalmente se convirtió en un integrante mas. Si. Esa era su mascota y las dos se reían de eso. Mucho. Pero mucho. Su dinero del fondo común estaba custodiado por Superman. No lo tenían en Metrópolis, estaba en una caja de fósforos que tenía la foto de Superman pegada afuera. Así de fácil era entretenerse para ellas. Todo lo solucionaban con cinta scotch y aloe vera.
Chispita realmente era una persona afortunda. Tenía muchos sueños y muchos planes. Algunos se concretaron, otros se desvanecieron y algunos otros siguen aun buscando la manera de encontrar la luz en su presente.
Mi presente.
Un presente que si hace diez años me hubieran preguntado no lo hubiera imaginado.
Un presente en el que puedo mirar al pasado y sonreir.
Un presente que por alguna razón me trajo a escribir esto.
Un presente que me sorprende constantemente y eso me gusta.
Un presente en el que ya no salgo a bailar jueves, viernes y sábados, pero esté donde esté, no me importa quien mire, cuando alguna de esas pequeñas cosas de la vida me hacen feliz: bailo, como ahora, por ejemplo, estoy felíz y bailo.. Todavía no puedo creer que después de diez años recordé el usuario y la contraseña del ICQ.
domingo
Datos irrelevantes
Hasta que no tomo un mate mi día no comienza.
Aunque lo prepare y solo pueda tomar uno antes de salir de casa y quede abandonado sobre la mesa, lo hago.
Hoy lo preparé y pude tomar todos los que quise porque todavía no salí de casa. En cautiverio. Hace mucho calor para salir y no tengo necesidad de hacerlo. Como dicen: el tiempo esta pesado. Creo que va a llover.
Ayer solo salí para ir al supermercado. Fuí con la idea de buscar ingredientes para preparar la cena, en mente tenía dos posibles opciones entre las cuales no podía decidir. Aproveche y busqué como para una semana. Aunque me gusta ir al supermercado. Entre las cosas que traje estaban los ingredientes necesarios para cocinar las dos opciones. No preparé ninguna. Tal vez hoy.
Cocino. No se si me sale bien, pero lo intento. No uso recetas. Hago lo que el momento y los ingredientes guíen, las medidas se van modificando según la consistencia de lo que va saliendo. Dos veces intente seguir recetas, no me salió ni parecido a la foto. Las recetas limitan la creatividad. Me gusta jugar con los ingredientes y ver como sale. El sabor esta en todos los sentidos. La comida tiene que entretenerme. De la manera que sea. Por su color, el aroma, la textura. Para mi, el sabor viene vinculado a una experiencia. Una lechuga común por ejemplo me resulta inexpresiva. Me gusta la otra, la que hace ruidito. Cuando cocino escucho música. Tengo una lista de reproducción que se llama “cocina”.
Me gustan las listas. Aunque no las use para lo que fueron hechas. Nunca las uso. Pero hago listas. Tengo tres colores de post-it. ¿Para que? No se. Porque no los miro. Pero me gusta saber que esa información esta ahi en caso de que la necesite. Amarillos en la heladera, rosa al lado de la computadora, azul en el espejo. Un espejo que casi no uso. Esta apoyado sobre la pared de mi habitación sosteniendo mis collares desde la ultima vez que me mudé. Ese es su lugar. Esa es su función. Refleja una ventana. Antes estaba colocado a la altura de mis hombros en la pared de un living para ampliar el ambiente. Para verme entera tenia que subir a una silla. Dejé de necesitarlo. Me acostumbre. Creo que puede ser un buen hábito. Solo cuando alguien remarca el hecho, recuerdo que tampoco tengo espejo en el baño. No deja de asombrarme la expresión de desconcierto con que lo dicen. Che!! No tenes espejo en el baño!! Voy a poner un cartel que diga: aquí va su reflejo.
Recién cayó al suelo una cartera que estaba apoyada en el borde de un mueble, hizo mucho ruido. Me asustó. Parece que al fin esta corriendo un poco de viento. Tal vez comience a llover. Ojalá comience a llover.
Melodías
No buscaba nada.. y de repente.. ahí estabas.
No me hablaste, no te hablé, no me viste, yo te ví.
Fué “uno de esos momentos”, lo supe enseguida.
Porque sentí la necesidad de detenerme y respirar hondo.
Se borraron las palabras y un solo pensamiento invadío mi mente:
“Jamás voy a volver a ver a alguien de esta manera”.
Estas ahí. Puedo verte a través del cristal.
Quieto, pero con movimiento.
Tan cálido, puedo ver tu generosidad.
Pareces tan sensato, pero al mismo tiempo te dejas llevar.
Invitás a ver tu interior y sos tan claro que ni siquiera lo sabes.
Puedo ver colores… colores que invaden la imagen
y crean hermosas melodías que tarareo mientras te miro.
Margarita
No.
No se muy bien cual es la palabra.
Tiempo.
Si.
Me inspiras nada.
Y a la vez todo.
No.
No estas. No fuiste.
No sos. No somos.
Si.
Yo si soy.
Y es tiempo.
No.
No entiendo. No lo veo. Es gris.
Los grises no existen.
Si.
Si existen. Son ambiguos.
Tal vez si lo entienda, pero no lo veo.
No.
El gris y la claridad no son amigos.
Es así. Error, prueba, error.
Si.
Eso quiero.
Claridad.
No.
Ni siquiera tengo de que escribir.
Si.
Las palabras se me escapan de los dedos.
No se muy bien cual es la palabra.
Tiempo.
Si.
Me inspiras nada.
Y a la vez todo.
No.
No estas. No fuiste.
No sos. No somos.
Si.
Yo si soy.
Y es tiempo.
No.
No entiendo. No lo veo. Es gris.
Los grises no existen.
Si.
Si existen. Son ambiguos.
Tal vez si lo entienda, pero no lo veo.
No.
El gris y la claridad no son amigos.
Es así. Error, prueba, error.
Si.
Eso quiero.
Claridad.
No.
Ni siquiera tengo de que escribir.
Si.
Las palabras se me escapan de los dedos.
viernes
The handsome man
And he was just standing there in a corner..
And he seemed to be tall, at least from where I am standing.
And he was talking as if he was saying something really interesting..
And he seemed to be so happy about it..
And he moved like if he was looking for attention..
And he was shaking his hands as if he was about to fly..
And he definitively got my attention..
And he looked like a kind person..
And he looked like an open and uncomplicated person..
And in his right cheek a little dimple appeared everytime he smiled..
And he makes me to not want to stop staring..
And he suddenly stopped talking...
And then I started to walk near by.
And then I passed by his left side.
And I felt intimidated, so I looked to the other side.
And I never even got to see his face..
But still, I think he was handsome
And he was talking as if he was saying something really interesting..
And he seemed to be so happy about it..
And he moved like if he was looking for attention..
And he was shaking his hands as if he was about to fly..
And he definitively got my attention..
And he looked like a kind person..
And he looked like an open and uncomplicated person..
And in his right cheek a little dimple appeared everytime he smiled..
And he makes me to not want to stop staring..
And he suddenly stopped talking...
And then I started to walk near by.
And then I passed by his left side.
And I felt intimidated, so I looked to the other side.
And I never even got to see his face..
But still, I think he was handsome
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