Hoy abrí mi cuenta de ICQ después de casi diez años. Me rio al ver el nombre de usuario que quedó desde la ultima vez que lo utilicé: Chispita. Si. Era un sobrenombre bastante jocoso. Digámoslo así. Chispita. Chispi. No me molestan los apodos. Creo que son de alguna manera una muestra de afecto. ¿Quien no tuvo uno alguna vez? A mi me han regalado varios, aunque hayan sido ofrecidos por diferentes entornos y distintas epocas de mi vida todos son bastante similares.
Creo que siempre fui un poco inquieta. Bastante.
Cuando inicié sesión en el ICQ y vi ese nombre escrito en verde, me generó una sensación agradable, mezcla de inocencia y nostalgia por aquella que utilizaba ese programa, sensación que trasladada a palabras sería algo como: ¡Era una nena!
Y me acorde de ella. Chispita vivía con su hermana mayor, Splinter, su apodo hacía referencia a un chiste entre ellas respecto de su estatura. Chispita estudiaba Abogacía y recién estaba descubriendo el teatro, tenía buen trato con sus padres, muchos amigos y estaba de novia. Sus cambios de ánimo variaban desde la risa compulsiva hasta los llantos mas exgerados dignos de una diva adolescente. Por lo general era una persona muy alegre. Chispita salía a bailar todos los sábados religiosamente. Y los viernes. Y a veces los jueves.
Pero los domingos eran el mejor día. Se despertaba con la música que ponía su hermana Splinter, quien siempre se despertaba primero y tenía listo un rico mate con bizcochitos hojaldrados, acordeoncitos de la panadería de la esquina y hacía vibrar los altavoces con canciones que variaban en géneros según su estado de ánimo, pero mantenían como constante la voz de Calamaro cantando: “Soy vulnerable a tu lado mas amable ♫ soy carcelero de tu lado mas grosero.. ” Esa es mi hermana. Y soy vulnerable a su lado mas amable. Esa canción somos las dos. Escucharla hoy es sinónimo de experimentar un deja vu. Recién comenzó a sonar. Sonrío.
Chispita y Splinter pasaban el domingo en El Hornito, así nombraron al lugar en el que vivian. El domingo en El Hornito era un ritual en el que se respiraba futbol. Splinter era experta en el tema y compartía su sabiduría con Chispita. A Chispita le gustaba escucharla. Splinter era grosa. Es grosa. Se sentaban por horas a hablar de nada y reirse mucho, con la voz de Closs o Vilouta de fondo, esperando la transmisión de los partidos de su adorado equipo River Plate.
Jugaban a las cartas, Chispita rara vez ganaba. Casi siempre había pastafrola. ¡Hace cuánto no como pastafrola! Tenían una mascota a la que no alimentaban. Su mascota se llamaba Mouse. No era un ratón. Era una cajita verde de un mouse para la computadora que estuvo tanto tiempo dando vueltas por todos los sectores de la casa que finalmente se convirtió en un integrante mas. Si. Esa era su mascota y las dos se reían de eso. Mucho. Pero mucho. Su dinero del fondo común estaba custodiado por Superman. No lo tenían en Metrópolis, estaba en una caja de fósforos que tenía la foto de Superman pegada afuera. Así de fácil era entretenerse para ellas. Todo lo solucionaban con cinta scotch y aloe vera.
Chispita realmente era una persona afortunda. Tenía muchos sueños y muchos planes. Algunos se concretaron, otros se desvanecieron y algunos otros siguen aun buscando la manera de encontrar la luz en su presente.
Mi presente.
Un presente que si hace diez años me hubieran preguntado no lo hubiera imaginado.
Un presente en el que puedo mirar al pasado y sonreir.
Un presente que por alguna razón me trajo a escribir esto.
Un presente que me sorprende constantemente y eso me gusta.
Un presente en el que ya no salgo a bailar jueves, viernes y sábados, pero esté donde esté, no me importa quien mire, cuando alguna de esas pequeñas cosas de la vida me hacen feliz: bailo, como ahora, por ejemplo, estoy felíz y bailo.. Todavía no puedo creer que después de diez años recordé el usuario y la contraseña del ICQ.
Hermoso!!!! lleno de ternura, alegria, amor;que tu presente y tu futuro esten repletos de tanta luz como la que vos irradias amiga querida!bailaaaa muchooo!!!te quiero!
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