miércoles

No hay dos sin tres...

Lo bueno del silencio es que uno puede darle la voz que quiere. Pueden ser nuestros mejores aliados si son silencios alegres, tranquilizadores o reconfortantes. Mientras mantenga su condición de silencio y no se rompa, uno puede imaginar que adentro tiene lo que se le antoje y eso esta bueno. Lo malo de esto es que si le damos nuestra voz, lo que dice no es real, es lo que uno proyecta. No dejarlo hablar con su voz propia es una buena alternativa para cuando preferimos quedarnos con una hermosa fantasía antes que enfrentarnos a la idea de que pueda no gustarnos lo que ese silencio tiene para decir. No es este el caso. Soy muy curiosa. Yo tenía un silencio. Romperlo me daba miedo, como siempre que me expongo a algo desconocido. Un miedo lindo. Todo se potencia en base a las expectativas. Si lo que anticipo es algo bueno, me lo imagino genial y eso me motiva mucho mas a enfrentar ese miedo; y si lo que anticipo es un escenario no tan lindo, el miedo se potencia y resulta menos fácil hacerlo. Pero hay algo aún menos lindo: la incertidumbre. Sostener ese silencio lleno de incertidumbre es agotador. Al menos para mi. Cualquier respuesta es mejor que el silencio. Así que decidí romperlo y me preparé para las dos posibilidades, enfilé mis patitos y les expliqué que había dos escenarios posibles, uno positivo y uno negativo que podían encontrar al romper el silencio para que no los sorprenda con la guardia baja y no se desilusionen si no era lo que esperaban. Y mientras la adrenalina le tapaba los ojos a cada una de mis dudas, me arme de un extraño valor, cerré los ojos, respiré hondo y me animé. Rompí el silencio. Y me quedé en shock. Resulta que adentro había un escenario que no estaba en esas dos posibilidades, un tercer escenario posible: adentro había otro silencio, un silencio que no era mio. Y frente a eso, no hay algo que uno pueda hacer. Podemos romper los propios, pero no los ajenos. Así que con la frente en alto y mucho estilo como si realmente no estuviera en shock, emprendí la retirada. Y bueno... creo que no hace falta aclarar como quedaron los patitos...

2 comentarios:

  1. Clau14:01

    Silencios tranquilizadores y silencios que provocan ansiedad y angustia...
    y por el otro lado del señor silencio la señora verborragia, también con sus cuestiones positivas y negativas...
    gracias por ayudarme a asociar libremente con tus hermosos escritos!!!

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  2. Los de ansiedad, angustia, tristes o desesperantes.. Definitivamente no son buenos aliados, pero como dicen de las brujas, de que los hay.. los hay. Y después están los mas molestos pero al mismo tiempo divertidos: los silencios incómodos con reacciones varias.. hablando de verborragia y de asociar libremente jajaja :)

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