jueves

Tenía 6 años, afuera una tormenta hacía volar los árboles y yo, asomada al vidrio veía a un niño de mi edad sin abrigo y sin refugio. Le pido a mamá que lo dejáramos entrar y me responde: sali de la ventana. Lloré en ese momento y llore muchas veces más. Porque a los cinco minutos corrí escondida a abrir la puerta del garaje para invitarlo a entrar y el niño ya no estaba. Llore por el y por mi. Porque el no tenía refugio y porque yo no tuve el valor de abrir antes la puerta sin permiso. Aún hoy, cuando miro por la ventana durante las tormentas pienso en que habrá sido de aquel niño y en lo azarosa que es la vida para quien le tocó nacer del lado sin techo del vidrio y aprender a vivir así, sin refugio y sin abrigo y para los que vivimos del lado cubierto, pero sin el valor suficiente para hacer algo al respecto. #MePintoCompartir 

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