miércoles

"Sueños", Walt Disney

"...Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar... Decidí no esperar a las oportunidades, sino yo mismo buscarla, decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar la solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una oportunidad para ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival no era más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos.
Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fuí.
Me dejó de importar quien ganara o perdiera; ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien "Amigo".
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, "el amor es una filisofía de vida".
Aquel día dejé de ser el reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.
Aquel día decidí cambiar tantas cosas...
Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.
Desde aquel día ya no duermo para descansar... ahora simplemente duermo para soñar."

"El Paseo Repentino", Franz Kafka

"El paseo repentino" [Cuento: Texto completo]

Autor: Franz Kafka

Cuando por la noche uno parece haberse decidido terminantemente a quedarse en casa; se ha puesto una bata; después de la cena se ha sentado a la mesa iluminada, dispuesto a hacer aquel trabajo o a jugar aquel juego luego de terminado el cual habitualmente uno se va a dormir; cuando afuera el tiempo es tan malo que lo más natural es quedarse en casa; cuando uno ya ha pasado tan largo rato sentado tranquilo a la mesa que irse provocaría el asombro de todos; cuando ya la escalera está oscura y la puerta de calle trancada; y cuando entonces uno, a pesar de todo esto, presa de una repentina desazón, se cambia la bata; aparece en seguida vestido de calle; explica que tiene que salir, y además lo hace después de despedirse rápidamente; cuando uno cree haber dado a entender mayor o menor disgusto de acuerdo con la celeridad con que ha cerrado la casa dando un portazo; cuando en la calle uno se reencuentra, dueño de miembros que responden con una especial movilidad a esta libertad ya inesperada que uno les ha conseguido; cuando mediante esta sola decisión uno siente concentrada en sí toda la capacidad determinativa; cuando uno, otorgando al hecho una mayor importancia que la habitual, se da cuenta de que tiene más fuerza para provocar y soportar el más rápido cambio que necesidad de hacerlo, y cuando uno va así corriendo por las largas calles, entonces uno, por esa noche, se ha separado completamente de su familia, que se va escurriendo hacia la insustancialidad, mientras uno, completamente denso, negro de tan preciso, golpeándose los muslos por detrás, se yergue en su verdadera estatura.
Todo esto se intensifica aún más si a estas altas horas de la noche uno se dirige a casa de un amigo para saber cómo le va.

FIN

domingo

Despedida


Con una sonrisa en sus labios y en sus ojos una lágrima, disimulando,
en el eterno encanto de aquella noche, poco a poco lo deja ir.
Serena la luna y cómplice, esconde su tenue luz tras las tupidas copas de los árboles,
dando paso a los sentidos del par de amantes, que inquietos, luchan por salir.
El la miro intensamente a los ojos y acaricio sus manos suavemente.
Ella lo miró a los ojos, y dejó a sus manos atrapar las suyas.
Sabían que sería la última vez, el último abrazo, el último beso, el último...
Un abrumante silencio invadió el momento.
Ni una palabra se oyó.
Ni una lagrima cayo.
Sentimientos derramados en el aire que llenaban cada lugar, cada expresión.
No había un solo espacio vacío.
No había nada por hacer.
Nada quedaba por decir.
El la miró a los ojos y lentamente soltó sus manos.
Ella sumergida en su mirada simplemente suspiró.
El poco a poco se fue apartando.
Ella en silencio lo veía alejarse.
El caminaba lentamente a la espera de una palabra,
de una señal que lo detuviera y lo hiciera regresar.
Ella con un nudo en la garganta y el corazón destrozado
esperaba que el se diera vuelta y volviera a abrazarla.
El sin mirar atrás, seguía alejándose.
Ella no reaccionaba.
Y con una sonrisa en sus labios y en sus ojos una lagrima, disimulando...

El se fué.

Ella lo dejo ir.

Silencios Que Hablan

Detrás de ese escuadrón de sonrisas, genuina felicidad y carisma, quien osaría imaginar, que a puertas cerradas, solo quieres pasar la línea del nunca despertar...

Detrás de pasos tan bien calculados y una aparente solidez, quien iría a sospechar que cuando te crees a oscuras y una gotita de cielo cae, perezosa y suave, de tus ojos van cayendo lágrimas...

Lagrimas, que no paran.
Lagrimas, que apagan tu luz.

Vagando a la luz del alba todo esta bien, pero cuando el sol cae, caes con el, es tanto el dolor que no te cabe en el alma y cuando te quedas sola con la luna, de un sorbo lo bajas y hasta el alba se esfuma y se va...
Pero solo hasta el alba.

Esa gloriosa alegría tan solo te engaña, dura solo un momento, peor muchacha si callas, deja al suspiro estallar, deja que tu dolor salga, que tienes tanto que dar...
Deja que salga.

Elos vs Masters en Todología.



Soy curiosa, muy curiosa, todo pregunto, quiero saber, o intentar entender, tengo un hambre voraz de conocimiento.

Básicamente soy la clásica tontita que hace todas esas preguntas que tal vez muchos piensan y no lo dicen porque les resulta vergonzoso decir las tan sencillas y pequeñas palabras: No se.

No siempre fui así, aclaro. Durante mucho tiempo preferí quedarme en silencio esperando que alguien mas me facilitara el aprendizaje y de paso ahorrarme el momento de quedar como una estúpida preguntando cosas que en ese momento pensaba que si nadie preguntaba era porque solo yo no habia entendido, o respondía alguna que otra cosa con tal de no ser señalada como la que no sabe nada. Que estupidez, no? a vos que me estas juzgando y te reís, ¿no fuiste adolescente? jajaja

Admiro a las personas que saben tanto sobre tantos temas que potencian tu curiosidad. Esas personas que las escuchas hablar y pensas: Wow! ¿Donde guarda tanta información? Conozco de cerca a una de esas personas. Algunas veces en vez de llamarla por su nombre la llamamos Ela, Ela Sabe. Ela realmente es un libro abierto. Destila cultura por sus poros y lo mejor de todo es que cuando no sabe, dice: no se, sin miedo a no cubrir tus altas expectativas.

En nuestra sociedad junto a estas personas que destilan cultura por sus poros, andan por ahí camuflados un burdo intento de imitación de los “Elos”. Y en el intento de saciar tu curiosidad buscando ayuda en un Elo, podes encontrarte con la imitacion: Los Masters en Todología.

Aquellos quienes todo lo saben, podes preguntarle lo que sea sobre cualquier tema y jamás pero jamás vas a escuchar que de sus bocas salga un tímido: no se. Si no lo saben, igual te responden, lo que sea, aunque lo que digan no responda a tu pregunta, algo van a decir porque tienen la increíble incapacidad de quedarse callados y obviamente no se les ocurriría caer en la vergüenza de permitir que en sus geniales mentes aparezca un mínimo esbozo de las apocalípticas palabras: No Se.

Presenciar una escena en la que un Master osa discutir un tema en que un Elo es “especialista” y además se atreve a dar cátedras basadas en su Master en Todología, con la actitud de tener la verdad absoluta sobre todo tipo de temas, no tiene precio.

En una conversación decís algo insólito e irreal que estas inventando en ese preciso instante, pero aseguras que lo leíste en un libro de renombre o que lo viste en un documental y ellos asienten y se prenden en la conversación como si de lo que hablas realmente existiera, y cuando le preguntas: ¿Sabes lo que es? te responden obviamente: si. Algunas veces, no solo lo saben y comparten sus conocimientos sobre el tema ficticio, sino que además se atreven a comentarte lo mucho que les gusto el libro o el documental inexistente con tal seguridad que resulta admirable.

Creo que casi todos nos hemos cruzado con un Master alguna vez.
Peor aun, por alguna estúpida razón, nos hemos comportado de esa manera.

¿Qué tan difícil puede ser pronunciar las palabras No Se?
¿Qué tanto miedo podemos tener a la exposición al error?

A los Masters en Todología, me atrevo a decirles que en mi opinión, si realmente piensan que lo saben todo, se estan perdiendo de la increíble oportunidad de aprender algo nuevo todos los días.

Y a aquellos curiosos, que somos curiosos justamente porque sabemos que no sabemos, les pido que tomen con pinzas lo que escribo, porque en mi opinión la verdad absoluta es relativa (?). Por lo que mi intención no es hacer de ésto una afirmación, mi intención es sencillamente expresar la opinión desde el punto de vista de una curiosa a la que se le ocurrió esto y que se yo… me pinto compartir.. ;)